El 10 de enero de 2026 quedará marcado a fuego en Macclesfield. Fuimos testigos de una de las jornadas más sorprendentes de la FA Cup en más de un siglo. El Macclesfield FC, equipo que compite en la sexta división del fútbol inglés (National League North), derrotó 2-1 al vigente campeón de la competición, Crystal Palace, en la tercera ronda del torneo más antiguo del fútbol mundial.
Los Silkmen, refundados en 2020 tras la desaparición del histórico Macclesfield Town, se ubican 117 escalones por debajo del Crystal Palace en la pirámide del fútbol inglés. Una distancia que convierte este resultado, desde cualquier parámetro estadístico, en la mayor sorpresa en la historia de la FA Cup.
Además, fue la primera vez desde 1909 que el campeón defensor quedaba eliminado a manos de un equipo fuera del fútbol profesional. Con la curiosidad de que el propio Palace también había sido protagonista de aquel antecedente remoto, cuando derrotó al Wolverhampton mientras competía en la Southern League.
El escenario de la épica fue Moss Rose. Un estadio modesto, lejos de los focos de la Premier League, pero cargado de identidad y con ese aroma inconfundible a fútbol auténtico. Allí, ante poco más de cinco mil espectadores, se manifestó la esencia más pura del torneo más antiguo del mundo. Cuando el árbitro señaló el final, los hinchas que habían dejado la garganta en cada grito de gol de Paul Dawson e Isaac Buckley-Ricketts invadieron el campo para celebrar algo más que una victoria: celebraron al club. A su club. Un club que, literalmente, había vuelto de entre las cenizas.
El Macclesfield Town Football Club fue fundado en 1874, y Moss Rose se convirtió en su hogar en 1891, lo que lo sitúa entre los estadios más antiguos del fútbol inglés que aún permanecen en funcionamiento.

Sin embargo, su historia estuvo cerca de extinguirse para siempre. Bajo la propiedad del empresario iraquí Amar Alkadhi, el club acumuló deudas superiores a las 500.000 libras esterlinas. Tras descender de League Two a la National League en una temporada marcada por deducciones constantes -que totalizaron 17 puntos-, en septiembre de 2020 un tribunal superior decretó la liquidación definitiva del Macclesfield Town.
Entre los múltiples episodios que reflejaron el caos institucional, uno resultó tan curioso como revelador. En la temporada 2017/18, la del ascenso a League Two, la tradicional mueblería local Arighi Bianchi fue retirada como patrocinador principal de la camiseta y sustituida por Zaki Artist Management, una agencia de contratación de DJ con sede en Ibiza, ciudad donde residía el propietario del club.
La historia de Macclesfield -como la de Bury y la de tantos otros- expone con crudeza las fragilidades estructurales que atraviesan a los clubes modestos. Especialmente en regiones dominadas deportiva y económicamente por instituciones gigantes. En este caso, un territorio marcado por la influencia de Manchester United y Manchester City, donde competir, tanto dentro como fuera del campo, se convierte en una tarea casi imposible.
La desaparición del Macclesfield Town supuso la pérdida de una institución que había formado parte de la English Football League durante más de dos décadas, principalmente en League Two, y que incluso alcanzó la tercera división. Categorías a las que muy pocos clubes logran regresar tras una liquidación.
Así comenzó, entonces, el largo y empinado camino del nuevo Macclesfield FC hacia su improbable resurrección.
En octubre de 2020, el empresario local Robert Smethurst adquirió los activos del club y el estadio Moss Rose, sentando las bases para un nuevo comienzo. A la reconstrucción se sumó una figura de peso: Robbie Savage. El ex futbolista del Leicester y Derby County, entre otros, ingresó a la junta directiva como accionista y asumió el rol de director de fútbol del renacido Macclesfield Football Club.
Para la temporada 2021/22, el nuevo Macclesfield fue admitido en la North West Counties Premier Division, novena categoría del fútbol inglés. El primer escalón de su largo regreso.
El encargado de liderar aquel punto de partida fue Danny Whittaker, canterano, capitán y auténtica leyenda de la institución. Bajo su conducción, el equipo logró el ascenso con autoridad. Finalizó la temporada con 15 puntos de ventaja sobre el Skelmersdale United, su más inmediato perseguidor.
Sin embargo, el camino estuvo lejos de ser lineal. En octubre de 2022, pese a que el club lideraba la Northern Premier League West Division con tres puntos de ventaja, Danny Whittaker fue reemplazado por David McNabb, quien apenas resistió dos meses en el cargo antes de presentar su renuncia. Fue entonces cuando el ex internacional guyanés Neil Danns asumió como entrenador interino y cambió el rumbo de la temporada. Danns llevó al equipo al título, selló un nuevo ascenso y cerró su breve etapa en el banquillo antes de incorporarse al Tranmere Rovers como asistente técnico.
La campaña 2023/24 volvió a estar marcada por la inestabilidad. Tras una mala racha de resultados, Robbie Duffy fue destituido en octubre y sustituido por Alex Bruce, quien permaneció en el cargo hasta febrero de 2024, cuando aceptó una oferta del Salford City para convertirse en asistente de Karl Robinson. Su relevo fue Michael Clegg, procedente del Warrington Rylands. Clegg logró estabilizar al equipo, llevarlo al segundo puesto de la liga y clasificarlo a la final de los play-offs. Allí, el Macclesfield cayó por 2-1 ante el Marine.
El 17 de junio de 2024, Clegg dejó su cargo por mutuo acuerdo y Robbie Savage asumió como entrenador principal. Lo que siguió fue la temporada más dominante en la historia moderna del club. En la 2024/25, Macclesfield alcanzó un récord absoluto de ¡109 puntos en la Northern Premier League! Una marca inédita tanto para la institución como para la categoría y aseguró el ascenso a la National League North. Los Silkmen habían desembarcado en la sexta división inglesa.
Savage firmó un nuevo contrato por dos años para continuar al frente del proyecto. Pero apenas dos semanas después aceptó el desafío de dirigir al Forest Green Rovers en la National League. Su lugar fue ocupado por John Rooney, hermano menor de Wayne. El encargado de tomar el testigo de una reconstrucción que ya había dejado de ser un sueño para convertirse en una realidad competitiva.

Poco tiempo después de asegurar su clasificación a la tercera ronda de la FA Cup, el martes 16 de diciembre de 2025, el club sufrió un golpe devastador. El joven futbolista Ethan McLeod, de apenas 21 años, falleció en un accidente automovilístico cuando regresaba de un encuentro ante el Bedford Town. Como señal de respeto y memoria, la institución decidió retirar el dorsal número 20, el mismo que había vestido desde su llegada al primer equipo.
La tragedia se produjo en un momento particularmente sensible para el fútbol inglés. El país todavía estaba conmocionado por la reciente muerte de Billy Vigar, ocurrida semanas antes durante un partido de la Isthmian League Premier Division con el Chichester City, tras impactar violentamente contra un muro de hormigón. Dos pérdidas jóvenes. Repentinas. Dolorosas. Golpes que sacudieron a las divisiones inferiores y reforzaron el sentimiento de comunidad que atraviesa al fútbol británico, incluso lejos de sus grandes escenarios.
En lo estrictamente deportivo, el equipo dirigido por John Rooney ocupa actualmente el decimocuarto puesto de la National League North. Solo tres puntos lo separan del Darlington, que marca el séptimo lugar y el límite de los puestos de play-offs. Condicionado por su recorrido en las copas nacionales, Macclesfield aún no ha alcanzado la mitad de los partidos de la temporada regular. El equipo cuenta con dos encuentros menos que varios de sus rivales directos, por lo que su candidatura a pelear por el ascenso a la quinta división sigue plenamente abierta.
Tres ascensos en cuatro temporadas, atravesando las ligas regionales hasta instalarse en la sexta categoría. Un reflejo de una gestión sólida y coherente que contrasta con el colapso vivido apenas unos años atrás. El caso de Macclesfield se ha convertido en una rara excepción dentro del fútbol inglés moderno. Un club liquidado que logró conservar su estadio, su identidad y su comunidad. Un club que supo reconstruirse sin perder el rumbo, transformando una caída al vacío en un proyecto con presente competitivo y ambición legítima de futuro.
El día en que Macclesfield eliminó al Crystal Palace no fue solo una sorpresa deportiva. Fue la confirmación de que el club había vuelto a existir en serio. Detrás del marcador quedaron los años de deudas, la liquidación, los cambios de nombre, los ascensos desde el anonimato, las tragedias recientes y la reconstrucción paciente de una institución que se negó a desaparecer. En Moss Rose no se celebró únicamente una victoria en la FA Cup. Se celebró la supervivencia, la memoria y la dignidad de un club que entendió que, en el fútbol inglés, a veces el mayor triunfo no es levantar un trofeo, sino mantenerse en pie.
🗓️ (10/01/2026)